18 de marzo de 2008

Nota "La Voz del Interior"

Diseño - Juan Lucero - Foto L. Ojeda


Por Santiago Giordano





Paola Bernal y Mariana Carrizo


Ambas publicaron recientemente sus propios trabajos discográficos, Por el camino y Coplas de sangre , que expresan dos maneras de cantar que se encuentran en el paisaje y la simpleza.

De la sierra. Con un repertorio cuidadosamente seleccionado, terreno ideal para esa simplicidad, Paola Bernal propone Por el camino. Producido por Roberto Cantos y editado por S Music, el trabajo rescata páginas injustamente olvidadas, como la hermosísima Zambita para mi ausencia, de Edgar Di Fulvio, o la tierna Mi pequeño amor, de Ramón Ayala, o Piedra y cielo, de Atahualpa Yupanqui. También hay clásicos más transitados, como La humilde, de los hermanos Díaz y Oscar Valle, y La nostalgiosa, de Falú y Dávalos, además de una sutil divergencia con La colina de la vida, de León Gieco. Bernal es de las cantantes que sabe hacer de cada canción un mundo particular. Si bien su voz pareciera adaptarse mejor a la morosidad de la zamba, donde encuentra espacio para matices y la relación con la palabra logra la intimidad necesaria, cierto aire rústico que asume en la chacarera Corazón de Lechiguana o el bailecito Cuando nada te debía, le sientan muy bien. La guitarra sin ortopedias es el sostén de ese aire bien criollito, con oportunos aportes de bombo, bandoneón o charango.